No es mio, pero es cierto!
¿QUIÉN MATÓ AL AMOR?
Un día, el odio convocó a una reunión urgente con los malos sentimientos, los defectos y los deseos más perversos del corazón humano. Todos asistieron curiosos por conocer cual era el propósito.
Cuando se hizo silencio, el odio se pronuncio: “los he reunido aquí porque deseo con todas mis fuerzas que me ayuden a matar a alguien “. Los asistentes se preguntaban entre sí, quién sería tan difícil de matar que los necesitaba a todos.
“¡Quiero que maten el amor! -dijo-. Todos se entusiasmaron, pues más de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el mal carácter: “yo iré, y les aseguro que mataré al amor: provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará”.
Al cabo de un año se reunieron otra vez, y al escuchar e reporte del mal carácter quedaron decepcionados: “lo siento, intenté todo, pero cada vez que sembraba una discordia, el amor la superaba y salía adelante”.
Fue entonces cuando, diligentemente se ofreció la ambición, que haciendo alarde de su poder dijo: “en vista de que el mal carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del amor hacia la riqueza y el poder”.
El amor sin embargo, aunque herido, supo renunciar a todo deseo de poder y salió triunfante.
Luego fueron los celos, quienes burlones y perversos, se inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. El confundido lloró, pero pense que no quería morir. Con valentía y fortaleza se impulso sobre ellos y los venció.
Año tras año, el odio siguió su lucha enviando a sus más hirientes compañeros: la frialdad, el egoísmo, la cantaleta, la indiferencia, la pobreza, la enfermedad y a muchos otros. Todos fracasaron.
Convencido de que el amor era invencible, el odio le dijo a los demás: “nada se puede hacer, ha soportado todo, llevamos años insistiendo. ¡No lo lograremos!.
De pronto de un rincón del salón, se levantó un sentimiento poco conocido; vestía todo de negro, con un sombrero gigante y aseguró: “yo mataré el amor”.
Paso poco tiempo, y el odio volvió a convocarlos a todos. El sentimiento del sombrero negro habló: “les entrego al amor totalmente muerto y destrozado”. Sin decir más se marchó-
“Espera” – dijo el odio-. “En tampoco tiempo lo eliminaste por completo y no hizo el menor esfuerzo para vivir, ¿quién eres?. El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo”:
“Soy la Rutina”
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